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¿CUÁNDO UN HÁBITO O COSTUMBRE SE CONVIERTE EN UN TRASTORNO? EL TRASTORNO OBSESIVO COMPULSIVO (TOC)


“ Tengo la manía de santiguarme cada vez que pasa un coche fúnebre por mi lado”…

“Tengo la costumbre de lavarme los dientes antes de acostarme””, o “lavarme las manos antes de comer” …

“Acabo de cerrar la puerta con llave… pero ¿ y si no la he cerrado?.  Vuelvo a la puerta y compruebo que la he cerrado bien, además lo hago cinco  veces seguidas. Es una tontería, pero tengo esa manía y, total no le hago daño a nadie”…

“Cada vez que me acuesto tengo la costumbre de apagar, encender y volver a apagar la luz. Si no lo hago me pongo muy nervioso, así que lo hago, no me cuesta nada”…

“Voy a contagiarme de alguna enfermedad infecciosa si toco los pomos de las puertas. Salgo de casa con unos guantes de látex para evitar el contagio y me lavo las manos durante 20 minutos para desinfectarme bien. Es horrible la sensación que tengo”…

Podemos hablar de “costumbres” o “hábitos” y “manías”.

Una costumbre se refiere a un hábito, es decir, a la tendencia a actuar de una manera determinada mediante la repetición o práctica frecuente de ese acto.

La manía se utiliza socialmente para describir un hábito que tenemos con cierta frecuencia, pero que no es comprendido por los demás. En Psicología, la manía es un trastorno mental que se caracteriza por una euforia desmedida y un humor fuera de lo normal. También aparecen ideas obsesivas y/o delirantes.

¿Cuál es el límite entre ellas? Yo puedo tener el hábito o la costumbre de lavarme los dientes antes de acostar, pero si un día estoy muy cansada puedo acostarme perfectamente sin hacerlo, sin sentirme mal, angustiada.

Me gusta lavarme las manos antes de comer porque es higiénico. He tocado muchas cosas durante la mañana y voy a coger alimentos con mis manos, pero no pienso que vaya a influir en mi salud si no siempre lo hago. No me genera miedo a contraer una enfermedad.

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Salir de casa sin saber si se ha cerrado la puerta con llave es algo que nos ha pasado a todos. Cuando eso ocurre, lo más habitual es que volvamos y lo comprobemos, pero… ¿tiene sentido que una vez comprobado y estando seguros de que esta cerrado con llave volvamos a otras 4 veces más sabiendo que ya hemos cerrado?

Los límites están en la frecuencia, interferencia e intensidad del malestar que genera el no realizar ese acto. El tiempo que nos ocupa el pensar esas ideas que se nos han metido en la cabeza y el tiempo que nos ocupa también el realizar esas conductas o “manías”. Además los contenidos son irracionales, desmesurados o no tienen una lógica o conexión con las consecuencias reales. El grado de evitación también es un indicador de la gravedad de este trastorno. La limpieza de mis manos será igual si le dedico 2 minutos que 10, ya están limpias.

Los trastornos de ansiedad tienen como eje central el miedo y una ansiedad muy elevadas, irracionales o desproporcionadas. El miedo es una respuesta del organismo ante un peligro percibido, sea real o imaginario. La ansiedad es la respuesta que tenemos hacia cosas o situaciones que no han sucedido, y que tal vez nunca sucedan. En la ansiedad, nuestro cuerpo y mente perciben estímulos o pensamientos como amenazas reales, y como consecuencia, nos focalizamos en ellas.

El trastorno obsesivo compulsivo está muy relacionado con los trastornos de ansiedad. Muchas personas con TOC sufren en silencio elevados niveles de ansiedad, lo que puede llevarles a ataques de pánico recurrentes.

Lo característico del TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) es, precisamente, la presencia de obsesiones y compulsiones, que provocan un intenso malestar y que repercuten en la vida personal, social y laboral de quien las padece.

Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos que aparecen en nuestra cabeza de forma involuntaria, intrusiva. Normalmente estos pensamientos, imágenes e impulsos chocan con nuestra moral o nuestra forma de ser, por lo que solemos sentir que son ideas descabelladas o absurdas. Pero son angustiosas en algunas ocasiones.

Las compulsiones son comportamientos o acciones mentales (pensamientos voluntarios) que realizamos para sentirnos menos angustiados. Pretenden neutralizar o anular las obsesiones para que no se hagan realidad. “Sólo cuando te lavas exhaustivamente consigues sentir alivio, aunque éste dura poco porque enseguida vuelven a aparecer las obsesiones de contaminación”.

Pese a que en algún caso las compulsiones parecen tener una lógica razonable para erradicar las obsesiones o los sentimientos de seguridad (por ejemplo, cuando nos lavamos porque nos sentimos sucios), los actos compulsivos sólo alivian la ansiedad de forma transitoria y generalmente agravan la sensación de inseguridad  o duda que acompaña a las obsesiones.

Los criterios diagnósticos, según el DSM – V  (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) serían los siguientes:

  1. La presencia de obsesiones, compulsiones o ambas:

El concepto de obsesión se refiere a (1) y (2):

  1. Imágenes, pensamientos o impulsos que aparecen de manera recurrente y persistente y, que nos asaltan de forma intrusiva y no deseada (irrumpen en nuestra consciencia sin tener control voluntario sobre ellas), causando una gran ansiedad o alto malestar.
  2. La persona intenta ignorar o anular estos pensamientos, impulsos o imágenes con otros pensamientos o actos (realizando la compulsión).

Ejemplos de obsesiones serían, por ejemplo: pensamiento de que un familiar tiene un accidente, imagen de hacer el amor con el marido de mi hermana, tener el impulso de matar a un hijo o un hermano, imagen de verse muerto, no me voy a dormir si no me acuerdo del nombre de mi vecino, voy a contagiarme de VIH si toco los contenedores de la basura, etc.

El concepto de compulsión se refiere a (1) y (2):

  1. Conductas o actos mentales de carácter repetitivo que la persona realiza como respuesta a la obsesión, o de manera coherente con las reglas que se ha autoimpuesto. Conductas serían: lavarse las manos, ordenar, comprobar si se ha cerrado la puerta, apagar y encender las luces varias veces, tocar las cosas o ciertas superficies, etc. Actos mentales serían: rezar, contar, repetir palabras en silencio.
  2. Los comportamientos o actos mentales tienen el objetivo de prevenir o disminuir el malestar o ansiedad originados, o el evitar alguna situación temida. No obstante, estos conductas o actos mentales no tienen relación de una manera realista con las consecuencias que se pretenden neutralizar o prevenir, o resultan claramente excesivas. “Si no toco la mesita de noche 5 veces, no podré dormir”.
  3. La inversión del tiempo que le dedicamos a las obsesiones o compulsiones son excesivas (p. ej., más de una hora al día), o nos causan un malestar o deterioro en diversas áreas de nuestra vida, personal, laboral, social, etc.
  4. Los síntomas característicos de este trastorno no se deben medicamentos, drogas o afecciones médicas.
  5. El TOC no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental.

En muchas ocasiones, la persona que lo padece también tiene una historia de tics (tics en ojos, carraspeo en la garganta, etc) o movimientos estereotipados.

Las compulsiones no se realizan por placer, aunque algunos individuos experimentan un alivio de la ansiedad o la angustia.

Es muy habitual que las personas con este trastorno eviten situaciones, lugares específicos o personas que les despierten estas obsesiones y compulsiones. Por ejemplo: “Cuando la persona que no toca los pomos, va generalizando sus obsesiones, empieza a evitar las puertas, ventanas, el dinero, deja de utilizar el transporte público por miedo a tocar lo que todos los demás tocan, etc. Finalmente su cerco de seguridad se va limitando, el mundo exterior es percibido como una amenaza. Al no exponerse a sus reglas y comprobar que no hay conexión entre ellas, está alimentando el miedo, el cuál cada vez es más grande.

Si el TOC no se trata, el curso suele ser crónico, los síntomas pueden aumentar o disminuir. Sin tratamiento, la remisión en los adultos es baja.

El mejor tratamiento sería la combinación de fármacos y la terapia psicológica. En muchas ocasiones, las personas no le damos importancia a la salud mental y anteponemos la salud física. Es una creencia distorsionada. No hay mente y cuerpo, mente y cuerpo son uno, nuestros pensamientos modifican nuestra química. La química, a su vez, modifica nuestros pensamientos.

Llanos Escribano cano

Bibliografía:

DSM-V. Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

Trastorno Obsesivo Compulsivo. Arturo Bados (18 de Octubre 2009). Universidad de Barcelona.

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