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autoestima baja

La autoestima: ¿Cómo puedo saber si tengo que prestarle atención?

Nuestra manera de ser, nuestra personalidad, es una mezcla entre la genética y el ambiente en el que crecemos. Lo que somos, es el fruto de todas nuestras experiencias (éxitos, fracasos), pero principalmente es el tipo de vínculo que hemos tenido con nuestros padres, cuidadores, amigos, etc, lo que determina nuestro “yo”.

La infancia tiene un peso especial en la conformación de nuestra personalidad, siendo los primeros años de vida los más importantes en la creación de nuestras creencias. Nuestros referentes son los cuidadores, en la mayoría los padres. Un bebé se autorregula en función de sus padres, sobre todo de su madre. A través de la imagen, el tono de voz o la reacción de ésta, el bebé sentirá seguridad, protección, miedo, confusión, etc. Las relaciones que mantienen “mamá y papá” en casa y con nosotros, serán el marco de referencia que aprenderán para, cuando estos niños crezcan, poder relacionarse con todo su entorno de una manera saludable (en el trabajo, amistades, vida en pareja, etc). La forma en la que educamos a nuestros hijos, los principios y valores que inculcamos, serán la base de sus propias creencias. La forma en la que les hablamos, cómo les atendemos, la paciencia con la que les prestamos atención (entre otras), será la forma en la que ellos se hablarán cuando sean mayores. La manera de percibirlos y la imagen que tengamos de ellos (si son capaces, si son queridos, si les escuchamos y cómo los escuchamos, si atendemos sus necesidades emocionales, además de las fisiológicas), será la manera en la que ellos se perciban el día de mañana.

¿Qué entendemos por autoestima?

Según el Diccionario de la Lengua Españolala autoestima es la valoración que hace una persona de sí misma (puede ser positiva o negativa).

Otras definiciones serían: la manera en la que te quieres a ti mismo, aceptarte y valorarte, grado en que una persona se siente competente (o no) o valiosa (o no), sentimientos de aprecio o rechazo hacia uno mismo, etc. En definitiva, ¿Cómo me veo?, ¿me tengo en estima?.

¿Cómo se sabe esto?, ¿cómo sé yo lo que opino de mí?. Lo primero es parar y dedicarte un momento. ¿Qué me digo yo en diferentes situaciones de mi vida? Podemos citar muchas situaciones que nos ocurren en la vida. Pongamos diferentes ejemplos:

Una adolescente es invitada a ir una fiesta donde no conoce a casi nadie, sólo a su amiga, la cuál tiene amistad con gente de la fiesta.

  • Adolescente ALe surgen pensamientos del tipo “¿les caeré bien?” y esto provoca que lo pase mal (amenaza) y esté pendiente de las caras de la gente que le rodea (se mantiene hipervigilante buscando caras que confirmen su preocupación), “¿qué esperan los demás de mí?”. De esta manera, vocaliza su atención en los demás y se comportará como los demás esperan de ella (o cree que esperan de ella).
  • Adolescente B.Le da un poco de vergüenza ir a la fiesta, pero es un buen momento para conocer gente nueva (reto). Le surgen pensamientos del tipo “no tengo por qué caerle a todo el mundo bien, de la misma manera que no todo el mundo me cae bien a mí.“ Lo que prevalece para ella es “¿me caerán bien?”. Esta persona se irá relacionando porque ir a esa fiesta es una “oportunidad” para ampliar sus relaciones. Irá acercándose a las personas que mejor congenian con ella, o que más le convengan.

Un estudiante está preparándose un examen.

  • Estudiante A. Le dedica varias horas al día al estudio y durante éstas sesiones siente que no va a aprobar (de esta manera le vienen a su cabeza “vocecitas interiores” del tipo “eres un fracasado/a”, “no vales para nada”, “vas a suspender”, se siente bloqueado y ve que no avanza, no confía en sus posibilidades, se siente estúpido y empieza a imaginarse cómo tendrá que repetir curso. De esta manera toda su atención se centra en esa “vocecita” y se ve incapaz de pasar de página porque no puede avanzar… El examen es visto como una amenazay pone en peligro su “valía” como persona.
  • Estudiante B. Le dedica varias horas al día al estudio y durante éstas sesiones siente que sus notas dependerán del esfuerzo invertido. Piensa y siente que lo más probable es que apruebe si estudia, sería lo más normal, así que se centra en dedicar más horas al estudio. En caso de suspender, lo peor que puede ocurrir es que tenga que repetir esa asignatura, pero es sólo una pequeña probabilidad, porque siente que es capaz de afrontar con éxito ese examen. El examen es visto como un retoy no pone en peligro su valía como persona.

Estos ejemplos son una manera de poder imaginar una situación concreta, lo más importante de todo, es dónde pone el foco la persona en cuestión, ¿en los demás o en mí?. Si pienso en si les caeré bien…¿en qué lugar quedo yo?,¿y mis necesidades, no cuentan? No doy opción a que me puedan caer mal a mí. Si me preocupa el que les caiga bien a los demás, seguro que esa adolescente hará cosas que atenten contra sí misma para agradar al resto, para buscar la aprobación de los demás. La aprobación que ella no tiene de sí misma. La imagen de sí misma es percibida a través de los ojos de los demás. Las creencias de base podrían ser…”no estoy bien como soy”, “soy inadecuada”, “soy insignificante”, etc.

En el caso del estudiante, la misma situación puede ser percibida de dos maneras muy diferentes: como un reto o como una amenaza. El resultado dependerá de la manera en que ellos se perciban, “soy capaz o soy incapaz”, “no valgo para nada”, “sí valgo”, “no sirvo para nada”, “si sirvo”, etc.

Las personas que tienen dañada su autoestima utilizan un lenguaje muy duro, autoritario, inquisitivo, consigo mismos, se “auto-boicotean”. Generalmente, suelen ser personas muy capaces, e incluso tener un funcionamiento adecuado en algunas esferas de su vida ( por ejemplo, en lo profesional), pero en otras, no logran un buen funcionamiento. Muchas personas viven en conflicto sin ni siquiera saberlo, suelen “pensar” una cosa de sí mismos, pero “sentir” otra completamente distinta. Tienen diálogos consigo mismos que agotan a la persona, literalmente. Esta manera de vernos consume mucha energía, además filtramos la información de manera selectiva y sólo vemos lo negativo. ¿Te has parado a pensar de qué manera te hablas?.

Con la terapia EMDR vamos mucho más allá, te ayudamos a buscar respuestas, te orientamos y guiamos a que puedas “sanar” esa convivencia contigo mismo. La cuestión principal para nosotros es, ¿dónde aprendiste eso, dónde aprendiste que “no eras capaz”, “que no valías”, “que tus necesidades no eran importantes”…? A partir de ahí surgirán nuevas preguntas a las que responderemos juntos, alcanzando el restablecimiento de tu propia vida, dónde lo que pienses y sientas vayan en la misma dirección …

… Te invitamos a un viaje fascinante, donde podrás cambiar el rumbo de tu vida, el camino hacia tu bienestar.

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